Lila Moss: “Tal vez soy más responsable de lo que era mi madre a mi edad”
Cuando tu debut en el mundo de la moda sucede con Katie Grand como estilista, David Sims como fotógrafo y Marc Jacobs como maestro de ceremonias, parece bastante obvio que no eres una new face cualquiera descubierta en la terminal de un aeropuerto. Ese cliché alimentado por el romanticismo del azar solo se cumple con algunas modelos, como en el caso de Kate Moss, la archifamosa madre de Lila Moss (Londres, Reino Unido, 2002). La única hija de la británica –fruto de su relación con Jefferson Hack, legendario editor de Dazed– recuerda así su inusual bautismo de fuego en la industria, que tuvo lugar en una campaña de la línea de belleza del mencionado diseñador americano. “Cuando estábamos en el set, yo estaba allí sentada muy quieta observando cómo se desarrollaba todo mientras me arreglaban el pelo. Había un look con el que pensé: ‘¿No voy a parecer demasiado princesa con esto?’. Pero luego obviamente quedó increíble”, rememora.
Hoy Lila forma parte del exclusivo club de las 50 mejores maniquíes de Models.com, un popular termómetro bastante reconocido en la industria, pero pese a que pueda parecer que inevitablemente estaba destinada a continuar con la saga familiar, esto no siempre estuvo ni mucho menos tan claro. “Cuando era más joven no me lo planteaba porque mi madre se negaba a que entrara en la industria. Creo que no quería que lo hiciera sin estar segura primero de que las personas que ella conoce y en las que confía iban a velar por mí y porque estuviera bien. Cuando creó su agencia [Kate Moss Agency se fundó en 2016] se relajó porque sabía que iba a poder supervisar todo y que iban a cuidar de mí. Entonces me dije: ‘Ahora tiene sentido’. Cuando era más joven fantaseaba con que tal vez algún día participaría en una sesión de fotos, pero nunca pensé que sería capaz de hacer algunas de las cosas que he hecho ya”, reconoce con una mezcla de inocencia y sinceridad bastante genuina.
Sin embargo, puede que el temor inicial de Kate Moss acerca de los peligros que en ocasiones puede entrañar esta carrera haya contribuido a forjar de alguna manera la personalidad de Lila. “No creo que sea madura para mi edad, pero sí soy muy tímida. No tengo mucha seguridad en mí misma cuando se trata de conocer a gente nueva y salir con personas que son más mayores que yo. Me vuelvo bastante introvertida y me encierro en mí misma, pero sí, tal vez soy más responsable de lo que era mi madre a mi edad. Crecí viendo lo exigente que es esta profesión y lo mucho que tienes que viajar sola. Las personas con las que ella trabajaba se convirtieron en su familia porque las veía muy a menudo. Vi cómo hicieron piña y eso es bonito”, admite. Un carácter, el de Lila, acostumbrado a desmitificar el brillo de la industria y a no dejarse deslumbrar por la frágil idea del éxito o el fracaso asociado al constante escrutinio físico. “Me lo tomo con calma y simplemente pienso que no puedes compararte con nadie y que te eligen porque quieren contar contigo. Y si no quieren contar contigo, está bien también. Esta profesión va de contar una historia con la ropa y de hacer que ésta cobre vida. Por eso creo que es importante entender el lado creativo y no quedarte demasiado atrapada en los looks y en cómo te perciben”, reflexiona.
“No creo que sea madura para mi edad, pero sí soy muy tímida. No tengo mucha seguridad en mí misma cuando se trata de conocer a gente nueva y salir con personas que son más mayores que yo”.
Otro de los hitos en la –todavía– breve carrera de Lila fue sin duda su primer desfile. Y, de nuevo, no fue un momento cualquiera: la modelo participó en el show de primavera-verano 2021 de Miu Miu tan solo una semana después de cumplir 18 años. “Estaba muy nerviosa, pero también muy emocionada. Intenté disfrutar de todo el proceso. Creo que lo más estresante fue que yo abría el desfile: eres la primera en salir, marcas el ritmo de alguna manera y luego encabezas el carrusel final, que también intimida. Fue alucinante, recuerdo que la colección era increíble y yo soy superfan de la marca”, recuerda de aquel momento.
Esta temporada su rostro aparece en varias campañas, pero quizá la más importante de todas sea la que protagoniza para –de nuevo– Marc Jacobs de la mano de Juergen Teller con el habitual tono crudo y espontáneo de las imágenes del fotógrafo alemán. Compartir estudio con artistas de su talla es uno de los máximos alicientes para Moss, que no pierde la oportunidad de confesar que ponerse delante del objetivo de Elizaveta Porodina, que firma nuestra portada y el evocador editorial que acompaña estas líneas, ha sido otro sueño cumplido. “Trabajar con ella era uno de mis objetivos. Tenía muchas ganas de conocerla y fue muy emocionante crear estas imágenes porque me encanta lo que hace. Me gustaría seguir trabajando con fotógrafos y estilistas que me inspiran y que están haciendo algo diferente”, reconoce.
Lila arranca 2024 con esta portada soñada y emancipándose por fin del hogar materno: la modelo se acaba de mudar de su Londres natal a Nueva York, donde reside desde hace escasos meses. “La verdad es que me gusta mucho vivir sola. Si tienes buenos amigos y una buena red de apoyo a tu alrededor, esta es una buena ciudad. Me encanta cuidar de mi casa, comprar pequeños muebles y hacerla mía, así que lo estoy disfrutando mucho”. La recién estrenada independencia la ha obligado también a seguir ahondando en su estilo y a escapar de la alargada sombra (estética) de su progenitora. “Definitivamente ella tiene un don natural para encontrar tesoros vintage. Cuando voy de compras a tiendas de segunda mano me emociono cuando encuentro cosas que creo que son perfectas”, reconoce. Y añade: “Mi estilo personal todavía está evolucionando, especialmente al mudarme a una ciudad diferente. En general, prefiero llevar prendas sencillas y jugar con los accesorios. No me gusta usar colores brillantes y llamativos, por eso nos divertimos tanto en esta sesión”.
Fuente:Vogue Spain
